Divine Teachrs — about Themselves

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Genaro

Estamos caminando durante mucho tiempo por un sendero en el bosque, luego cruzamos un pequeño y rápido río por un puente de madera casi deteriorado. Detrás del río hay otro bosque de pinos donde a Juan y Genaro les gusta estar. Exactamente aquí, en otros tiempos, Don Juan nos enseñaba a llevar Su sombrero.

Habiendo pasado unas decenas de metros, nos sumergimos en el espacio lleno de alegría chispeante. Genaro y Juan salen al encuentro de nosotros y nos saludan.

¿Cómo es la risa de los Maestros Divinos? ¡Desde las Profundidades universales surgen y, como ondas en el agua, se disipan las olas ligeras de la Luz dorada centelleante! ¡Estas olas entran en tu interior, llenando la conciencia y el cuerpo de Su gozo y de Su dicha suprema jubilosa!

A Don Juan y a Genaro les gusta reír de esta manera.

—¡Ves, qué fácil es todo cuando uno es jubiloso y no se desalienta! —Genaro bromea—. ¡Y la risa Divina también hace a una persona más bondadosa! ¡Uno! ¡Y te unes Conmigo y te disuelves en Mí, y no existes tú, sino sólo Mi risa, sólo Yo!

»Tú Me amas y te unes Conmigo como conciencia. ¡Pero Yo también te amo y también Me uno contigo! La Unión puede ser sólo mutua y voluntaria. ¡Cualquier desviación de esta regla es un acto de violencia!

»Para lograr la Unión total y absoluta, hay que, además, ser Mi Correligionario.

»Es la mente que cede muy difícilmente a la limpieza e iluminación. Para ser Mí Correligionario, tienes que empezar a arrojar de tu cabeza todos los patrones y estereotipos habituales, formados desde hace mucho y, por lo tanto, fáciles de usar, patrones y estereotipos de pensamiento y de conducta. El guerrero espiritual debe tener su mente abierta al máximo para la aceptación de lo nuevo. Hay que abrir al máximo el “diafragma de la mente”. Puesto que para empezar a percibir la Infinidad de la Conciencia Universal, ¡hay que saber bucear en lo nuevo y en lo desconocido!

»Además, se necesita valentía, fuerza y conocimiento.

»Tú comienzas a vivir verdaderamente siempre y cuando dejes de interactuar con el mundo exterior a través de tus “máscaras” y patrones, los que te ofrece tu mente “obsequiosa”, creadora de tu “yo” inferior.

»¡Debes aprender a percibir el mundo con la “conciencia desnuda”, la que fue limpiada de los más mínimos indicios del “yo” inferior, y aceptarlo como es en realidad, y no como es en tu mente!

»¡Hay un truco que da una llave para la Libertad! Es la facultad de percibirse no como cuerpo, facultad que lleva a la liberación de este recipiente denso del alma.

»Para comenzar, uno debe saber que él y su cuerpo no es lo mismo.

»Y cuando logra experimentarlo realmente, se encara por primera vez con el mundo de nagual*.

»Muchas personas, sin embargo, no van más allá, ¡pues hay que tener gran valentía para elegir seguir por el Camino de la Libertad y del Conocimiento, del Amor y del Poder! No hay ningún lugar para la curiosidad vana en este Sendero. ¡Los cobardes y los apocados, los holgazanes y los altaneros no aguantarán la Libertad! ¡Ella les destruye, les derriba y les destroza! Es como un propulsor de cohete que no debe ser instalado en la bicicleta de un niño.

»La Libertad impone su condición, llamada por Don Juan la impecabilidad del guerrero. Y hay que saber que sin esta impecabilidad cada paso en el Camino puede convertirse en un fracaso completo.

»También hay que saber que desde cierto momento el guerrero espiritual ya no puede volver más a la vida ordinaria. Él ya no puede vivir sin ser guerrero. Desde cierto momento, para él no hay vuelta atrás, ¡hay sólo Camino que va adelante!

»No obstante, lograr ser libre del cuerpo es sólo un fragmento, sólo una pequeña parte de la Libertad del Espíritu.

»La liberación del cuerpo no puede ser alcanzada enseguida.

»Hay métodos —y ustedes conocen muchos de éstos— para trasladar la auto-sensación dentro del cuerpo y después fuera de éste.

»¡Hay que llegar a ser completamente libre del cuerpo físico! Esta libertad no podrá ser limitada por una prisión ni desaparecerá cuando la muerte venga.

»¡La Libertad es la posibilidad de irse, según tu voluntad, al mundo que escoges y también quedarse allí, si lo quieres!

»¡Que el mundo que escoges sea “ensamblado” totalmente! ¡Que el Primordial se vuelva más real que el mundo de los cuerpos sólidos! Así como hace tiempo hacías habitables para ti los diferentes estratos del Absoluto, para aprender a “ensamblar” en cada uno de éstos un mundo completo, un mundo entero de ese plano, de la misma manera ¡debes aprender a vivir, y no sólo a percibirlo como una realidad conocida, en el estrato profundo de la Existencia universal, Existencia del Creador!

»Cuando más lejos del cuerpo te vayas, es más fácil hacerlo.

»¡Luego —allí— hay que crecer!

»¡Hay que llegar a ser tan grande en la Morada del Creador que no podrás caber más en tu cuerpo ni en los otros estratos del Absoluto!

»Ahora no puedes usar la ropa de un bebé, que ponían en tu cuerpo cuando eras niño. ¡Aun con esfuerzo, no podrás hacerlo! ¡Lo mismo ocurre, si uno crece allí y se acostumbra a vivir en la Conciencia Primordial! ¡Entonces llega el momento cuando la percepción vieja del mundo ya “no te calza” más!

»Luego queda por hacer muy poco: simplemente habrá que transformar las energías del cuerpo físico. El cuerpo debe ser completamente idéntico —por la calidad de sus energías— al mundo adonde vas. ¡Esto permite desaparecer completamente de un mundo y “ensamblar” el otro en su totalidad!

»Un Nagual Perfecto tiene la libertad de irse a cualquier mundo que Él escoge. Esta es la omnipresencia, la libertad de estar donde quieres. ¡Ésta es la libertad de ser Todo y mover la concentración de Uno Mismo dentro de Uno Mismo Universal e Ilimitado! Sin embargo, el propio centro siempre hay que tener en la Casa, en la Casa del Primordial. ¡Nunca hay que olvidarlo!

—Genaro, ¿qué puedes aconsejar a nuestros lectores acerca de cómo deshacerse del sentimiento de la propia importancia? Por favor, ¿cuéntanos cómo fue Tu caso?

—El sentimiento de la propia importancia desaparece cuando ocurre la muerte mística; es decir, cuando «mueres» completamente para lo mundano. ¿Cómo lograrlo? Sólo a través del auto-control y el control incesante de tus propios indriyas. Son los indriyas los que atan fuertemente a lo mundano.

»La desaparición del sentimiento de la propia importancia lleva a la pérdida de la forma humana. *

»Pero cabe notar que el sentimiento de la propia importancia también tiene sus aspectos positivos.

»¡Al inicio de la vida, el sentimiento de la propia importancia es esencial! ¡Uno no podrá desarrollarse sin éste!

»Es así, porque normalmente debido a sus ambiciones, las personas intentan llegar a ser mejores, más inteligentes, más fuertes. Y a causa del deseo de ser amado y respetado, ellas se perfeccionan. Éste es el primer aspecto positivo.

»El segundo aspecto es que no se puede educar a una persona que no tiene el sentimiento de la propia importancia, porque la ausencia de éste produce la invulnerabilidad psicológica. ¿Y cómo guiar y corregir a aquel que no puede ser “presionado” o “golpeado”?

—Genaro, ¿podrías compartir con nosotros Tu propia experiencia?

—Algunos tienen un carácter duro, pero Yo siempre lo tenía suave. No obstante, casi todos tienen el sentimiento de la propia importancia, sólo que en diversa forma.

»Una vez Mi Maestro Me dijo que Yo sería un brujo poderoso si logro deshacerme del sentimiento de la propia importancia. Yo Le creí e inventé un plan para “engañar” a esa cualidad Mía y escapar de su control. Me ingeniaba y “no la dejaba respirar”, no la dejaba desenvolverse. Yo, incluso, inventé la siguiente táctica: no alegrarme de Mis éxitos ni afligirme por Mis fracasos.

»Por ejemplo, cuando lograba hacer algo muy bien y estaba a punto de hincharme de orgullo, tenía que mirar a esta situación desde tal lejanía que ni siquiera pude verla desde allí. *

»En otras palabras, cuando el Poder Me “atropellaba”, creando unas u otras situaciones, y Yo estaba a punto de hincharme de orgullo o de ira, tenía que moverme inmediatamente fuera de mi “capullo”, fuera de “mí mismo” y unirme con el Poder que se movía hacia Mí.

»Pero no se debe pensar que deshacerse del sentimiento de la propia importancia es el apogeo de la perfección. No. Esto es solamente el comienzo de otra gran parte del Camino.

 

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