Divine Teachrs — about Themselves

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Imhotep

Este Maestro Divino del Antiguo Egipto ha estado con nosotros desde hace mucho tiempo ya. Leímos por primera vez Su Nombre y sentimos Su Divinidad aún en aquellos lejanos tiempos cuando solo descubríamos para nosotros el legado de la Atlántida y Egipto a través del libro de Elisabeth Haich, «Iniciación». También Él estuvo presente cuando Pitágoras nos contó sobre el comienzo de Su Misión.

… Y he aquí que nos encontramos en Su lugar de poder, en Su área de trabajo.

¡Qué grande es nuestra alegría y Su Alegría Divina de que esto se haya realizado!

El Amor tierno, tranquilo, majestuoso y sabio de Imhotep nos rodea por todos lados y llena desde dentro tanto el cuerpo como el alma.

Imhotep es el Gran Arquitecto y Escultor, el Gran Sanador y Patrono de la medicina, y el Gran Guardián de los Conocimientos Divinos, que cuida de escribas y eruditos de muchos pueblos de la Tierra.

¡Es absolutamente increíble, pero es real —podemos comunicarnos y recibir enseñanzas directamente de Él— de Alma a alma!

Así, Dios siempre ayuda a todos los que se encaminan al conocimiento del Amor y la Sabiduría Divinos.

Es importante entender que Imhotep ayuda no solo a quienes se acercan a Su lugar de poder. Él está listo para ayudar a cada uno que se dirija a Él. De hecho, la simple pronunciación en la profundidad del corazón espiritual de Su Nombre (como de cualquiera de las Nombres de los Maestros Divinos), como que si activara el Internet Divino y surgiera inmediatamente una conexión viva, un contacto directo. Esta conexión funciona en las ondas más sutiles del Amor Divino, de la Luz Inmaterial radiante y abre los Conocimientos Divinos.

…En esta ocasión, Imhotep nos recuerda acerca de un método que desarrolla la clarividencia y ayuda en la limpieza y sanación del cuerpo; hay que colocar entre las palmas de las manos de la conciencia (las manos del corazón espiritual) aquello sobre lo que queremos mirar. Este método alguna vez nos lo enseñó Vladimir. Ahora, junto con Imhotep, esto resulta aún más interesante. Si uno toma en las manos inmateriales de la conciencia, unidas a las Manos Divinas de Imhotep, algún órgano del cuerpo propio como el corazón, como si se encendiese una luz entre las palmas y todo se ve en proyección tridimensional. Y, además, se puede percibir conocimiento que muestra Imhotep sobre el órgano en cuestión, como abriendo comprensión sobre los principios del funcionamiento de cualquier órgano o arrojando Luz sobre alguna enfermedad si la hay, incluyendo en esto los posibles métodos de curación disponibles. Aprendemos esto de Él, intentando corregir aquello que necesita mejoría en las energías corporales y en el plano material en nuestros cuerpos…

Y luego, por supuesto le pedimos a Imhotep que nos relatase, aunque sea un poco sobre Sí mismo. Dijo:

«Alcancé la Divinidad habitando en la Atlántida, donde estuve encarnado más de una vez. Luego, me encarné en Egipto para cooperar con Tot el Atlante, Ptahhotep y Otros Maestros Divinos en esta región.

»Posteriormente, seguí Mi trabajo desde el Estado Divino, al principio en Egipto, donde empezaron a rendirme culto y a erigir templos en Mi Nombre, luego en Grecia y en Roma, y después en Europa y en Asia… Sobre Mis lecciones de sanación os contará mejor Avicenna*, Quien fue Mi Discípulo.

»De la historia de Mi iniciación en el templo en Heliópolis pronto se las contará Pitágoras. Pues Yo era uno de Los Maestros Divinos No Encarnados que abrieron a Pitágoras las Profundidades de los Conocimientos Divinos, esos mismos Conocimientos que habían perdido los sacerdotes encarnados que supuestamente «enseñaban» en el templo en aquellos tiempos.

»Y ahora, que Mi Pirámide de Luz en este lugar de poder sirva para ustedes de pasaje a los Estados más sutiles de la Conciencia Divina.

»Aquí, hoy, ahora, sumergiéndose como amor en Mi Amor, cada uno de ustedes recibirá la siguiente —lección, percepción y comprensión— de Mí, a la que ustedes están preparados…

»Y recordad… esta entrada a los Eones Divinos puede ser abierta siempre, en cada momento del tiempo, por cada alma. Este arte del paso al mundo Divino a través de las puertas del corazón espiritual es conocido desde la antigüedad. Esto conviene ser aprendido por cualquier persona que lea estas líneas. Y para quienes ya saben hacerlo, les corresponde dominar la vida en Estos Estados Sutiles de Conciencia en Fusión con la Conciencia Divina. ¡Así se realiza el objetivo principal de la vida del hombre en la Tierra —primero el conocimiento de Dios y segundo, la Fusión con la Conciencia Primordial en Su Morada—!

 

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