Divine Teachrs — about Themselves

Contents

Lucía, la Princesa del Lago

Sobre el hermoso lago ubicado junto al inmenso espacio del océano Atlántico, se alza el Mahadoble de la Princesa del Lago. Así la llamamos tiernamente durante algún tiempo hasta que Ella pronunció Su nombre, Lucía.

A veces el lago y el océano unen sus aguas materiales cuando las olas oceánicas fluyen sobre una estrecha barra arenosa. El océano siempre está lleno de increíble poder y belleza. El lago, incluso en el plano físico, impresiona por su quietud y ternura. En esta hermosa laguna en cuyas orillas crecen hermosos pinos y flores, viven flamencos, garzas, cigüeñas, cormoranes, y multitud de especies limícolas*.

Sobre el espacio del océano y en sus profundidades siempre está presente el Maestro Divino Infinito. Sobre la laguna, Su Hija espiritual y Discípula, Lucía.

Están unidos por la profunda Ternura de Almas emparentadas, que los une desde hace muchos milenios.

Todas las Almas Divinas en la Morada del Creador, están disueltas en la Unidad del Primordial, el Ser Único, el Uno. Mas, las Almas Divinas que antes estuvieron unidas por el amor, la amistad, o el discipulado, ¡suelen conservar los matices de ese Amor Mutuamente Enriquecedor que comparten entre Sí! Así se manifiestan todos los Apóstoles Discípulos de Jesucristo, los Discípulos de Pitágoras, los Maestros Sufíes y Otros… De esta forma Ellos nos enseñan también a estar unidos en el Amor encarnado que se multiplica para volverse Unión Divina en la Conciencia Primordial.

La Divina Lucía ayuda a todos, tanto a los que comienzan como a los que avanzan ya por el Camino espiritual. Ella regala de Sí misma un Resplandor increíblemente Sutil y Tierno de Luz-Fuego como modelo para la sintonía de las conciencias.

Le pedimos que nos contara Su historia…

«Sí, Yo era hija del Gran Curador Divino de la región mediterránea en tiempos de la Atlántida —el Divino Infinito—.

»En ese entonces no alcancé la Divinidad simplemente porque aún era muy joven y necesitaba aún adquirir experiencia y madurez del alma. Esa encarnación terminó cuando alcancé el pico de mi desarrollo posible dado cuando aún habitaba un cuerpo joven…

»Luego, encarné como una princesa egipcia que vivía en un hermoso oasis. Allí adoraban al Dios Sol Único. Precisamente entonces, tras nuevamente alcanzar el pico de mi desarrollo posible, siendo aún joven, alcancé la posibilidad de fundirme en el Océano del Creador.

»En ese entonces, Katya también estaba encarnada. En esa encarnación ella daba sus primeros pasos y su guía espiritual era Ptahhotep. Katya y Yo coincidimos en varias encarnaciones suyas y Mías varias veces.*

»Por Voluntad del Padre, encarné aún dos veces más. La primera, fue una encarnación masculina en el territorio de la Italia moderna en tiempos del declive del Imperio Romano. La segunda, en un cuerpo femenino en la misma región en tiempos del comienzo de la difusión del Cristianismo. En ambas encarnaciones tuve discípulos y me entrenaba en ayudar a las personas encarnadas no como Mesías o como un gran líder espiritual reformador, sino a través de un trabajo meditativo íntimo con unos pocos discípulos elegidos. Trabajaba más que nada en los planos energéticos sutiles con aquellas almas que perciben tal guía inconsciente e intuitivamente.

»Este es un tema bastante complejo que describe detalladamente Elisabeth Haich en su libro “Iniciación”. Pero se puede decir que, en la Creación, se dan muchos Procesos espirituales paralelos dirigidos por Almas Divinas Encarnadas y No Encarnadas, que funcionan como Proyectos Divinos de desarrollo y evolución de las conciencias menores. Estos Proyectos Divinos resuenan en las almas de algunas personas encarnadas que evolucionan mientras realizan sus actividades en el plano material. Así trabaja también Adler a escalas enormes. De esta forma fui aprendiendo a trabajar, desarrollando las ideas del Único Dios Sol, ideas del Nacimiento de la Luz Divina, ideas de santidad de la vida en el Amor cordial y sacrificial…

»La presencia en un cuerpo físico durante estos Proyectos suele añadir eficacia a este aspecto del Servicio Divino en la evolución de las conciencias en el universo.

»En mi última encarnación terrenal me llamaban Lucía…

»No por eso tengo relación directa con la Santa Lucía de Siracusa ni con la venerada, Lucía de Suecia… Pero siempre he apoyado y continúo apoyando esta Lila (Juego) de la Luz Divina, despertando el Amor en almas aún muy jóvenes. Cultivo el deseo de regalar alegría y hacer el bien incluso en ceremonias y fiestas dedicadas a Santa Lucía.

»¡Los Maestros Divinos casi siempre cuidan de los ritos y creencias que colaboran con que —el amor, la alegría y la ternura— se despierten en los corazones de las personas!

 

Contents