Divine Teachrs — about Themselves

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Kurgan-Bashi

Nos encontramos en el sudoeste de la estepa rusa, en donde hay muchos lagos.

En frente de nosotros se yergue el Mahadoble gigante de Kurgan-Bashi, el cual es más grande que nuestro planeta. Junto con Él están Sus Discípulos, Quienes alcanzaron un nivel similar de desarrollo Divino. Él nos los presenta como Su Ejército.

Su Mahadoble, gigante en tamaño, penetra fácilmente la materia de toda la Tierra. También puede verse fácilmente desde dónde se origina, desde el Océano de la Conciencia Primordial.

Aquí, permanecer en el estado de interconexión con Kurgan-Bashi es más conveniente que estar en el cuerpo.

—¿Cómo se desarrollaron Tus Discípulos? ¿Qué métodos usaron para alcanzar las cumbres Divinas?

—Vivíamos a caballo. Los jinetes galopaban sus caballos con los brazos que brotaban desde los corazones espirituales expandidos… Ellos meditaban abrazando con estos brazos de la conciencia toda la vastedad circundante: «¡Todo esto es Mío! ¡Esta es Mi estepa! ¡Este es Mi amor! ¡Tierra, me uno Contigo, Madre mía!»

»A través de esto ellos “se hundían” en la Conciencia de la Tierra, uniéndose primero con Ella y luego con el Padre Svarog.

»Así era nuestro entrenamiento, ¡a caballo, en la vastedad de la estepa!

—¿De qué manera las personas obtenían el entendimiento acerca del rol del corazón espiritual en la vida en general y en el entrenamiento?

—¡Nuestra madre Tierra nos lo daba! ¡Los brazos del amor son el lema y la condición principal para este trabajo!

—¿Qué comían? La nutrición de las naciones de la estepa estaba basada usualmente en la leche y en la carne de animales. También cazaban. Sabemos esto por las investigaciones históricas.

—Esto se refiere a otras naciones. ¡Sin embargo, no era así en nuestra querida Rusia! ¡Yo soy ruso también! ¡Nuestro Ejército estaba formado por rusos! Y, tal como ustedes pueden leer y saben, la comida de «matanza» no prevaleció en Rusia siempre y en todas partes.

—¿Qué comían entonces?

—Leche, kumis, queso, diversas hierbas y harina de madera.

—¿Cómo producían esta harina?

—Es trivial, molíamos la corteza seca del sauce haciendo de ella una sabrosa y deliciosa harina, que también poseía propiedades medicinales. Ustedes saben lo que es el ácido salicílico. Esta harina nos salvó a nosotros y a nuestros caballos de varias enfermedades. No teníamos ni la plaga, ni el cólera, ni siquiera una simple sinusitis, ¡no conocíamos estas enfermedades!

—¿Conocían el pan, el cereal?... ¿Cocinaban alguna clase de alimentos horneados?

—No conocí nada de eso. No era Mi manera, hacer comida a partir de los cereales. Comida de leche, sí.

Nos muestra quesos blancos y redondos.

—¡Esta era Mi comida! ¡Le dábamos estos quesos hasta a los caballos! También usábamos harina de hierbas, de nueces silvestres. También teníamos miel, pero cumplía un rol secundario.

—Bien, los hombres vivían a caballo. ¿Qué hacían las mujeres? ¿También montaban a caballo?

—No, era diferente. La ocupación de las mujeres era la casa. No éramos nómades. Cada familia tenía su propia casa, y el esposo transmitía todos sus logros y conocimientos espirituales a la esposa.

—¿A caballo?

—No. Nadie prohibía a las mujeres montar a caballo, pero normalmente las mujeres estaban ocupadas con la casa y con todo lo relacionado con ésta.

—¿Trabajaban la tierra? ¿Cultivaban cebollas, ajo y otros vegetales?

—Cebolla y ajo, sí, papas, no. Almacenábamos vegetales para el invierno.

—¿Cómo los almacenaban? ¡No tenían manera de conservarlos!

—¡Se congelaban muy bien! Por supuesto, teníamos barriles de madera, artesas y platos de madera. Las cucharas también eran de madera. Utilizábamos el metal para hacer cuchillos y espadas.

—¿Tuvieron que librar guerras?

—El único caso en el que tuvimos que ir a la guerra fue para repeler la invasión de los turcos. A veces llegaban a estas tierras. En una de sus campañas, llegaron a nuestra estepa y entonces tuvimos que luchar. ¡Los repelimos fácilmente! ¡Ellos no sabían que había héroes en esta tierra! Una vez que se enteraron, simplemente se fueron sin librar batallas sangrientas. Buscaban tierras deshabitadas.

—¿Qué nos puedes aconsejar?

—¡Miren cuántas hermosas Flores Divinas les muestro, Mis Discípulos! ¡Son como brotes que surgen del abismo del Océano Primordial Universal!

»¡Un Ejército debe crecer alrededor de cada uno de ustedes! Luego deben desplazarse a diferentes regiones de la Tierra. ¡Su comunidad es pequeña y deberán mantenerse conectados entre ustedes y crear tantos Jardines de Flores como sea posible!

—¿Tenemos que hacerlo en el estado encarnado? ¿O quieres decir que luego de desencarnar tenemos que buscar discípulos? ¡En el presente, sólo hay oscuridad espiritual aquí!

—Algunos de ustedes viajarán en barco a otros países, otros volarán en aviones, otros permanecerán en la costa del mar. Cada uno de ustedes debe reunir a un ejército espiritual, ¡ninguno debe permanecer solo! ¡Uno no es un guerrero si permanece solo! ¡Sólo cuando existe tal ejército, uno es capaz de repeler el ataque de los enemigos, incluso con sólo mostrarse!

—¿En qué tiempo viviste aquí, en qué período?

Kurgan-Bashi está ligeramente confundido:

—Lo percibo como un solo momento, como un solo fragmento de tiempo… Era el tiempo de la Rusia «pre-cristiana». Esta tierra estaba habitada por los eslavos.

—Todavía estoy preocupado por sus mujeres… ¿No tenían la oportunidad de conocer en la meditación estas vastedades, de alcanzar, como los hombres, altos niveles de perfección espiritual?

—No, no era de esta manera. Nuestro pueblo entendía que había muchas encarnaciones. Además, teníamos una cultura bastante diferente: no existía el alcoholismo, no existía la espantosa degradación espiritual que uno puede ver en el presente por toda la Tierra, incluidas estas tierras. ¡La ternura, el cariño, el cuidar del otro, de los niños, ayudaba extraordinariamente a los habitantes femeninos de esta estepa! La manifestación de amor que ustedes conocen bajo la denominación general sattva, era una propiedad notable de las mujeres, que las preparaba de la mejor manera para su próxima encarnación, ¡para volar sobre la tierra y abrazar al planeta entero con los brazos de la conciencia que se perfeccionaba!

»Primero, cada esposa aprendía a amar al esposo y a los niños. ¡Y realmente era así! El corazón espiritual, los brazos del amor, todo esto garantizaba el paraíso durante la vida en el cuerpo y en el período entre encarnaciones. ¡Después de eso sólo era necesario experimentar durante una encarnación masculina el vuelo colectivo de la conciencia en la vastedad de la estepa! De hecho era todo lo que se necesitaba…

»Por supuesto, diferentes almas encarnaban entre nosotros… Las almas provenían de diferentes rincones de la Tierra y de encarnaciones extraterrestres…Sin embargo… bastaba con pasar por una encarnación femenina en sattva, dominar el estado de sattva, luego pasar por una encarnación masculina entre los caballos y la estepa… ¡Y esto garantizaba un rápido conocimiento del Creador y la Unión con Él!

»Todo esto era hermoso, fuerte y científico, tal y como lo llamarían ahora. Era la ciencia sobre el desarrollo del alma que ya existía en ese tiempo.

—Cuéntanos, por favor, acerca de cómo vivías. ¿Qué hacías después de las meditaciones-cabalgatas, meditaciones-vuelos?

—Yo vivía como el viento, ¡cuando éste para de soplar sólo permanece la infinita transparencia del aire circundante! Es igual para el corazón espiritual, cuando el vuelo-meditación termina sólo permanece la Luz del Amor, Luz Divina que mora en la Calma.

»El nombre Kurgan-Bashi significa “Montaña del Padre”. Tuve varios nombres… Vine a la Tierra muchas veces… Me convertí en el Hogar para todos aquellos que Me buscaban.

»Me convertí en el Padre de todos aquellos que Me amaban, que venían a Mí. Me convertí en Aquel Que sumerge a otros en Sí Mismo.

»Sientan Mis Manos y Mis tierras sobre estas Manos: ¡estepas, bosques y lagos!... ¡Y jinetes a caballo! ¡Todo esto vivió en Mí año tras año, siglo tras siglo! Y Yo acepté en Mí a todos los que lo lograban.

—¿Cómo vives ahora, a qué personas ayudas?

—Vivo tal como ustedes Me ven, surjo como una Gran Montaña desde las Profundidades Infinitas. ¡Traigo Luz Ilimitada a las personas de la Tierra! ¡Contándoles sobre Mí, pueden ayudarme a hacer que esta Luz sea evidente para muchas personas! ¡Yo les voy a hablar y a mostrarles, y que ellos escuchen la canción de las estepas, que vean el espejo de los lagos! ¡Y que Mi presencia llene con la Luz a todos los que ven y escuchan!

»Quiero contarles a las personas acerca del planeta-madre en el que vivimos. ¡El amor por ella puede sanar a las almas y unir a las personas en pos del bien de todos los seres de la Tierra!

—¡Cuéntanos más acerca de Ti Mismo!

—Yo vine a Mi última vida terrenal como la Luz Divina del Creador. Tenía que ayudar a Mi gente a restaurar el Camino simple y claro que lleva al Padre.

»En la tierra en que viví no existía la tradición de registrar el conocimiento sobre lo Más Elevado. Había memoria de ello sólo en cuentos y canciones. Pero las generaciones de personas usualmente pierden este conocimiento luego de que los Mensajeros Divinos parten.

»En Mi encarnación previa en estas tierras, las relaciones de las personas en las familias y comunidades estaban llenas de calma y respeto mutuo. Pero al encarnar por última vez, vi disputas y querellas, ancianos maltratados, mujeres humilladas, hombres luchando por el poder.

»Cuando era pequeño, Mi madre Me cantaba canciones y me contaba historias similares a las de Lada. Yo escuchaba y fácilmente recordaba el conocimiento que estaba presente en Mí.

»Crecí y comencé a reunir amigos a Mi alrededor. Éramos jóvenes y apacentábamos caballos. Yo les enseñaba a Mis amigos a ser intrépidos corazones alados, a no querer algo para sí mismos, sino querer dar a los demás, protegerlos, cuidarlos. Les enseñé a purificar sus intenciones, a ser honestos, bondadosos y a buscar la unidad…

»Cuando crecimos, la gente de la comunidad comenzó a prestarnos atención, percibían un Gran Poder detrás de nosotros.

»A pesar de ser joven fui elegido rápidamente como dirigente de la comunidad, y luego todo fue fácil.

»Era simple: el vuelo del alma, Pranava, luego el “Corazón de la Tierra”, y más profundo, la Morada del Creador. De esta manera guiaba a los discípulos hacia Mí.

»Aprender a ser un corazón alado, volador, capaz de la Unión es un paso muy importante en el Camino.

»La Unión de las conciencias era útil para nuestros caballos también. Estos hermosos animales aprendían a entenderse con sus jinetes sin palabras. ¡La conciencia entendía a la conciencia! ¡Ellos sentían el vuelo del alma junto con nosotros! ¡Era su “pasaje” a las encarnaciones humanas!

»Mi Ejército se convirtió en un escudo de las tierras eslavas. Por siglos, nadie que tuviera la intención de saquear podía pasar a través de las tierras en donde vivían los Jinetes de Dios. ¡Ninguna guerra se desata en una tierra en la que el amor y el Poder Divino reinan!

 

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