Divine Teachrs — about Themselves

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Imám Divino

En el medio de un alto y espeso bosque de abeto se encuentra una parte más baja, cubierta con los abedules jóvenes. Aquí están los brillantes, consistentes del Fuego Divino Dorado Mahadobles de Eaglestform y Babaji. Aquí también se encuentra Aquel a Quien habíamos llamado antes simplemente el Sufi Divino. Él daba a nosotros y a nuestros estudiantes los primeros estados de Samadhi; al lado de Él está Su Discípulo Divino Karas.

Ahora vinimos al Sufi Divino con el fin de conocerlo más. Le pedimos relatar sobre Él.

Él no contesta inmediatamente, y sugiere armonizarnos con Él una vez más y de nuevo nos regala la sensación muy intensa del Éxtasis Divino. Y sólo entonces empieza a hablar:

—¡Alá es Uno Solo! ¡No hay ningún dios más que Alá! ¡Todos Nosotros —en Él— somos Uno!

»Ustedes lo entienden muy bien, pero muchas otras personas todavía no.

—¿Cómo te podemos llamar?

—¡No hay otro nombre más que el nombre de Alá!

—Por favor, cuéntanos, ¿cómo Te desarrollaste hasta el estado de Alá?

—¡No lo recuerdo, no lo sé y no lo quiero saber! Yo alcancé la Unidad con Alá y borré todo el resto de Mi memoria, ya que aquello no tenía más ningún valor para Mí.

—Dinos, por lo menos, ¿dónde Te encarnaste última vez?

—Esto sucedió en el tiempo del último padishá en Persia, donde ahora está el territorio de Irán moderno. Yo trabajaba de imám en una mezquita y alrededor de ésta un oasis espiritual floreció en aquel entonces. La gente venía para tocar Mi cuerpo.

»Yo, en aquel tiempo, ya no Me auto-desarrollaba más, porque tenía el segundo título, el título de Alá, y representaba al Creador para las personas.

—¿Qué recomendaciones podrías darnos?

—Todo va a desarrollarse según la Voluntad de Alá; no hay que mirar adelante demasiado. Hagan solamente lo que hay que hacer ahora. ¡Inshallah! ¡Que todo sea según la Voluntad de Alá!

—¿Cómo apreciarías nuestro nivel actual?

—Han dominado la «plataforma». Sin embargo, ahora tienen que aprender a ser Alá.

—Pero ¿hasta qué punto es posible para una persona encarnada?

—No es solamente posible, sino que es necesario para todos ustedes.

—¿Cómo?

—Sabes cómo. No hay ninguna necesidad de inventar algo más. ¡Van a lograrlo! ¡Tienes que simplemente sustituir tu voluntad con la Voluntad de Alá!

—¿Quisieras decir algo para los principiantes?

—Sí, quiero contarles un poco sobre el sufismo.

»Muchos entienden el sufismo simplemente como una de las numerosas doctrinas religiosas con su propia combinación de reglas, dogmas e instrucciones. No obstante, el sufismo no es una “muerta” combinación de reglas. El sufismo es la vida, un estilo de vida basado en el amor. Por eso, un cristiano o un budista, o cualquier otra persona independientemente de su religión, puede ser llamada sufí, si su corazón aspira a Dios y él o ella quiere abrazar con su amor el mundo entero.*

»¡El sufismo es vivir la Belleza, la Belleza de Dios! Dondequiera que se dirija el corazón de un sufí, por todas partes él debe descubrir la Belleza del Amado, invisible para los ojos ordinarios. ¡Todo en el mundo está lleno de la Belleza de Alá, descubierta solamente para la vista de un corazón amoroso!

»¿Quién puede ser un sufí? ¿Solamente las personas que viven en el oriente? ¿Y quién es un sufí? ¿Aquel que se proclamó así? ¿O aquel que pertenece a una cierta tradición y usa ropa especial?

»No, cualquier persona puede ser un sufí independientemente de lugar de la Tierra donde nació o vive ahora. ¡Pues un verdadero sufí es quien no aparta la vista de su corazón enamorado de la Belleza del Amado, quien vive esta Belleza!

—Cuéntanos, por favor, sobre Ti.

—¡Mi Camino es el camino de la disolución de «mí mismo» en Alá! Yo soy el Gran Silencio de Alá donde suenan las cuerdas de todas las Almas que entraron en Él.

—¿Por qué estás aquí, en este lugar del bosque, el cual las personas encarnadas casi no visitan?

—¡Ustedes lo visitan! ¡Además es tan agradable y dichoso penetrar la Tierra con la Luz de Alá!

»¡Únete Conmigo completamente! ¡Y que el Flujo de Alá corra a través de tu cuerpo!

»El Samadhi es el estado cuando Alá entra en tu corazón espiritual dentro de tu cuerpo. El Nirvana es cuando tú puedes sumergirte en el Corazón del Absoluto y disolverte allí. Y entonces queda sólo Alá…

»Debes encontrar la conexión entre estos dos estados. ¡Y después sube desde las Profundidades a tu cuerpo, llenándolo de la Luz de Alá! ¡Que sólo Alá esté por todas partes, incluso dentro de tu cuerpo!

»Yo siempre enseñaba esto; cuando era encarnado y ahora cuando no tengo cuerpo. Enseñaba a ustedes y a muchos otros.

—¿Dominaste la desmaterialización y materialización del cuerpo?

—¿Para qué? ¡En Mi última encarnación, no Me experimentaba en absoluto como un cuerpo! Entré en un cuerpo solamente con el propósito de traer a las personas el conocimiento sobre el Uno. Y Su Omnipotencia se manifestaba a través de Mi cuerpo al ser necesario.

»Sin embargo, nunca obraba maravillas para llamar la atención. Yo trabajaba diferentemente: entraba en el corazón con la Luz de Alá, dando la posibilidad de sentir Su Amor. No enseñaba nada, salvo Amor. ¡Era Mi Misión: hacer posible para los buscadores tocar a Él!

»Hay un límite donde se termina tu meditación. Allí tú te terminas como una individualidad. ¡Más allá hay sólo Amor Que es Alá!

»¡Yo disuelvo a aquellos que vienen a Mí con el amor en el corazón! ¡Y la Luz de Alá les llena!

Los corazones que no tienen nada salvo el amor hacia Alá Me permiten entrar en ellos.

»Yo Me acerco a ellos por Mí Mismo si son pequeños.

»Yo les sumerjo en Mí si ya son grandes. Les sumerjo en Alá hasta esta profundidad hasta la cual ellos han crecido.

»¡Pero siempre sucede lo mismo: la disolución en la Luz de Alá!

 

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