Divine Teachrs — about Themselves

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Haji Bei Murat

Encima de una colina, cubierta de pinos pequeños con agujas largas, en un claro en el bosque, está el Mahadoble de Haji Bei Murat. Él tiene apariencia de un joven de veinte años aproximadamente e irradia juventud luminosa y pura.

—Parece que Tu última encarnación se terminó cuando eras muy joven. ¿Cómo la terminaste?

—¡Yo «volé» al Cielo!

— ¿Quieres decir que desmaterializaste Tu cuerpo?

—¡Completamente!

Lada (una Maestra Divina) se unió a la conversación y añadió:

—Su cuerpo voló y se disolvió totalmente.

»En este lugar estaba Su ashram. Los maestros sufíes llegaban aquí de los alrededores. Y después de aprenderlo, ellos iniciaban a sus murid (discípulos) en los misterios de la “flor dorada”.

Haji Bei Murat continúa, señalando a otros Representantes no encarnados del Creador:

—¡Miren a Nuestros Hijos! Son los discípulos de los jeques sufíes, quienes llegaban a este lugar y escuchaban las prédicas. Lada no encarnada también siempre estaba entre ellos. Ahora aquí se encuentran también aquellos que no han logrado todavía la Unión, pero la mayoría, sí, se unió con Alá.

—¡Cuéntanos, por favor, sobre Tu Camino hacia Alá!

—El muchacho Murat nació siendo muy feliz, porque ya podía experimentar la Presencia de Alá. ¡Él vino a la Tierra sabiendo que Dios está en todo y que es Omnipotente, Amoroso y Cariñoso!

»El verdadero islam ayuda a comprenderlo. ¡Sin duda, cualquier otro verdadero conocimiento espiritual también nos lleva al entendimiento de que la Verdad es Dios!

»¡Yo comencé aquella vida terrenal con la sensación de esa Verdad y la culminé con la Unión!

»¡Yo vivía en la Dicha Suprema, experimentando constantemente la Presencia de Alá! ¡Estuve feliz viendo la corriente tranquila de Su río, el balanceo de las ramas tocadas por el hálito de Su viento! ¡Estuve feliz escuchando el sonido de las olas de Su Mar! ¡Yo bebía Su Dichoso Néctar y saboreaba Sus Dichosos Regalos!

»¡Todo lo que el río del destino trae a un sufí es parte de su conversación con Dios, parte de su aprendizaje con Dios! ¡Un sufí acepta con alegría todo lo que Dios le envía!

»La vida de un sufí es su intercomunicación con Alá a través de todo lo que el sufí recibe del Amado. ¡Él acepta todo como un regalo! ¡Es su aprendizaje! ¡Es su dicha suprema! ¡Es su canción de gratitud, su respuesta de amor al amor del Creador!

»¡Todo lo que dice un sufí es su himno a la Eternidad y a la Belleza de Alá! Es el néctar fragante de su amor que se manifiesta en palabras, en música o en el silencio de las líneas y formas, dejando las luces de guía para aquellos que van por el Camino de Alá. Y, al tocar esas luces, el amor más grande se prende en los caminantes, y ellos obtienen el poder y la convicción para superar todas las dificultades del Camino.

—¿Cómo era el proceso de Tu aprendizaje? ¿Quién era Tu Maestro?

—¡Sólo Alá era Mi Maestro! ¡Yo vine a Mi última vida terrenal con la facultad de percibir directamente Su Amor y Poder! Yo no necesitaba intermediarios que Me instruyeran en dogmas y rituales religiosos. ¡El Señor Mismo era muy evidente para Mí, y Yo percibía Su Presencia en lo manifestado y en lo no manifestado, en las personas, con las cuales Me encontraba en el Camino, y en todo lo que Su Mano generosa Me daba! ¡Yo no dividía lo que fue dado en lo bueno y en lo malo, porque Alá no da lo que no debe ser recibido!

»¡Yo agradecía a Alá por cada uno de Sus Regalos! ¡Cada encuentro, cada giro de Mi destino, cada día y cada minuto de Mi vida, cada sorbo de agua y cada respiración eran Su Regalo para Mí! ¡Yo agradecía y esa conversación nuestra era maravillosa! ¿Qué puede afligir tu vida con el Creador excepto tu ingratitud a Él por Sus regalos?

»Cada instante de tu vida es un mensaje de Dios para ti y tu respuesta a Dios. ¡Cada momento puedes leerlo como el Corán! Pues todo esto es el Libro de la Existencia, y Alá te enseña a leerlo. ¡Cuando lo aprendas, experimentarás sólo la Dicha Suprema del Amor de Alá! ¡Y cuando luego hables, tus palabras se convertirán en una canción de gratitud que sientes hacia el Creador!

»¡Las canciones de los pájaros, los frutos que uno come, cada persona en el Camino son un regalo de Alá para el alma humana! ¡Ésta es una experiencia inestimable del alma! ¡Ésta es su conversación con el Creador!

»¡Así vivía Yo! ¡Viendo y escuchando la Vida! ¡Experimentando siempre la Dicha Suprema de la Presencia de Alá, independientemente del fruto, dulce o amargo, que comí!

»Como resultado, aprendí a percibir el ritmo y la melodía de Alá y a hablar con otras almas en Su lenguaje. Esa habilidad, que adquirí gracias a la ayuda de Alá, Me permitió empezar a educar a esas personas a quienes Alá llevó a Mí.

—Cuéntanos, Haji Bei Murat, ¿cómo enseñabas? ¿Cómo lograbas que el hombre aprendiera a experimentar a Dios, que es uno de los puntos más importantes en el aprendizaje?

—Así es. ¡Para este propósito, hay que primero lavar con la Luz de Amor el cuerpo humano, el recipiente temporal donde vive el alma, y entonces todo se pone fácil!

Haji Bei muestra el cuerpo humano, cuyo meridiano central se parece a una jarra transparente sin fondo que uno debe lavar por dentro. También Haji Bei Murat muestra los flujos de la Luz Viviente que pasan libremente a través de esta forma, lavándola por dentro. Como resultado, el cuerpo humano se transforma en un «candil».

—Es de esta manera, más o menos, como Yo enseñaba. ¡Pero las cosas más importantes son el amor y la gratitud al Creador! Yo enseñaba cómo uno puede aceptar a Dios en su vida y ayudaba a sentir Su Presencia en cada momento. Y luego fue Alá Quien tocaba los instrumentos de las almas, y Yo simplemente afinaba el sonido de éstos.

—¿Cómo lograste desmaterializar Tu cuerpo? ¿Aprendiste esto?

—Yo anhelaba alcanzar la Totalidad de la Unión con Alá, y Él satisfizo Mi deseo.

»¡Pues Alá sabe cada pensamiento y cada deseo de un alma humana! Y cuando Su deseo coincide con el tuyo, Él llena este deseo de Su Poder. Esto es el resultado de la Unión. Entonces todo lo que deseas de acuerdo con la Voluntad de Alá se llena de Su Poder para la realización. ¡Y tus deseos se cumplen! ¡Y si no tienes otros deseos excepto el único y último deseo de la Gran Reunificación con Alá, entonces que así sea! ¡De esta manera Yo dejé Mi cuerpo!

»Oran aquellos que no conocen el Amor de Alá. ¡Pero aquellos que conocen Su Amor Le alaban a Él!

»¡Nada puede turbar la Dicha Suprema de aquel que conoce a Alá! ¡Ni siquiera una cárcel le puede encerrar, ni siquiera las personas violentas le pueden detener!

»Cuando su vida terrenal con Alá se acaba, él da el último paso que le separa de la Integridad. Y cuando su canción del amor hacia Alá se termina, él toca el último acorde, y la música del alma se une para siempre con la melodía de la Existencia de Alá. ¡De esta manera en la Infinitud del Omnipotente aparecen nuevos diapasones que ayudan a otros buscadores a sintonizar las cuerdas de sus corazones y a crear nuevas canciones que alaban a Alá!

 

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