Divine Teachrs — about Themselves

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Mateo el Apóstol

Estamos en un bosque de los abetos y de los abedules y los álamos excepcionalmente esbeltos y altos. De todas partes suenan las canciones alegres de los grévoles. ¡Éstas aparentemente quieren comunicarse con nosotros, nos están percibiendo como a sus invitados!

¡El sattva del bosque!

Durante el verano aquí, a distinción de otras partes del bosque, se puede recoger muchos hongos rebozuelos. Pero ahora es el inverno, el diciembre. A pesar de esto, hemos recogido muchos hongos sin mayor esfuerzo. Aunque en esta época los rebozuelos no crecen aquí, sino los gírgolas. Éstas normalmente aparecen sobre los alisos. Pero no hay alisos aquí. Por eso, las gírgolas han crecido en los abedules.

Sin embargo, no hemos venido a visitar los grévoles ni tampoco para recoger los hongos. Aquí nos están esperando los Maestros Divinos, los Apóstoles Juan y Marcos y también, por primera vez, el Apóstol Mateo. ¡Nosotros no habíamos sabido que Él también vive en la Morada del Padre! Todos Ellos, junto con el Finlandés Divino, Ushastick y Dobrynia se concentran aquí muy cerca uno al otro alrededor de uno de los lugares favoritos de Jesús el Cristo: Su lugar de Samadhi.

Jesús aquí, así como en otros Sus sitios de poder conocidos por nosotros, siempre está presente y disponible, así que uno puede conversar con Él fácilmente. Pero este lugar es único debido al hecho de que precisamente aquí Él ayuda a activar no sólo el corazón espiritual, sino también el meridiano delantero, que juega un papel muy importante en el funcionamiento de la esfera emocional y le permite a uno abarcar en su totalidad la Beatitud Divina.* Y a los estudiantes dignos Jesús ayuda aquí a sustituir también todas las energías de sus cuerpos por Su Beatitud.

Jesús habla de la Beatitud que podemos conocer en este lugar:

—Así soy Yo. ¡Así es cada Uno de Nosotros Que entraron completamente en el Creador y llegaron a ser Sus Partes Íntegras!

»¡Trae aquí, a Mí, a todos los que Yo encargo a ti!

Luego Jesús dirige nuestra atención a Su Discípulo, al Apóstol Mateo.

—¿Cómo has alcanzado al Padre, Mateo?

—No en la encarnación conocida por ustedes.

»Después Me encarné en Inglaterra y marineaba. Yo amaba al Océano del Creador, Lo abrazaba Conmigo Mismo, Me sumergía con la conciencia, junto con la cabeza, en Él y llegué a ser Él.

»Jesús Me ayudaba. Él Me guiaba hasta Él. Desde el momento en que Él Me aceptó como Su discípulo, Yo no Me separaba de Él.

—¿Y qué haces ahora?

—Yo regalo el silencio, saco las lágrimas de aquellos que quieren conocerme, pero no son capaces todavía. Sumerjo a los que son maduros en Mí y les acaricio en Mí. Y Me esfuerzo para que los que están en el Camino hacia Mí no se olviden de Mí.

»Antes, durante mucho tiempo, Yo estaba buscando las almas perspectivas alrededor de las Islas británicas, pero todo fue en vano. Yo llevaba la juventud en Mis Manos pensando en ellos como en los grumetes de Jesús el Cristo. Y les llamaba mentalmente así y les daba a entender que este nombre fue promovido a ellos. Algunos lo entendieron. Pero cuando ellos crecían, el plano material les cautivó completamente. ¡Y lo que habíamos hecho permaneció en sus mentes sólo como un juego infantil!

»Por eso estoy ahora con ustedes.

—¿Qué nos aconsejas, Mateo?

—¡La situación espiritual en la Tierra está muy deplorable! Las personas no saben y no quieren saber lo que es Dios y donde buscarlo. ¡Hay que ayudar!

—¿Tu Evangelio fue alterado?

—No, no fue. Sólo sería bueno traducir mejor algunas palabras.

—¿Podrías contarnos más sobre Tu encarnación en el tiempo cuando Jesús estaba en la Tierra?

—¡Sería mejor que ustedes Me perciban navegando por los mares, amando a los océanos terrenales y al Océano no terrenal! ¡Esta imagen Me gusta más!

—¿Cuándo Tu fuiste encarnado en Inglaterra?

—En el siglo doce y diecisiete…

—¿Estabas encarnado dos veces?

—No, uno.

—?

—¡Es una broma! Yo tenía una esposa. Y como capitán de la nave, podía llevarla Conmigo a las navegaciones.

»¡Después, ella también alcanzó a Mí en la Morada del Creador!

»En la encarnación siguiente en el siglo diecisiete, ella era un hombre robusto. Y también navegaba. ¡E hizo todo como Yo La había dicho: repitió Mi Camino completamente!

»Ella era Mi esposa, su nombre era Clara. Y próxima vez…

Él se acercó a nosotros para mostrar Su apariencia: un hombre ancho de hombros, con un cuerpo musculoso y bello, con un rostro que radiaba la alegría y con un encanto muy tierno.

—Ustedes ya Lo habían conocido antes, aunque no conversaban en aquel entonces. Eso pasó hace algunos años en el noroeste de este lugar.

»Él empezó como un grumete. ¡Y fue el único grumete de Jesús el Cristo que se consagró completamente a Mí y Me conoció!

* * *

—Yo quiero hablar de uno de los criterios más importantes que ayuda a discernir los puntos de vista verdaderos y falsos que existen entre las personas.

»Quiero reafirmar que la imposición de la tendencia a la oración-pordiosería es un fenómeno dañino, puesto que esto estimula el crecimiento del egocentrismo en las personas.

»La religiosidad verdadera, en cambio, se manifiesta en el trabajo incesante sobre uno mismo, trabajo dedicado a la autotransformación con el fin de llegar al ideal que Dios tiene para las personas encarnadas. Además, la religiosidad verdadera se manifiesta en el servicio a Dios, y no en el «servicio a uno mismo». Este servicio debe realizarse primeramente a través de la divulgación del conocimiento verdadero sobre Dios y sobre el Camino hacia Él.

 

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